La nota de El Financiero presenta a 100 Ladrillos como una plataforma digital que permite a personas con recursos limitados acceder al mercado inmobiliario mediante la compra de pequeñas fracciones de propiedades. Operando bajo el esquema de financiamiento colectivo, la empresa ofrece procesos completamente en línea para registrarse, elegir proyectos y gestionar aportaciones y retiros mediante transferencias electrónicas.
El artículo subraya que la compañía obtiene respaldo regulatorio —autorización como Institución de Tecnología Financiera por la CNBV— y que eso aporta un marco de transparencia y supervisión. Asimismo, explica que los inmuebles ofertados se someten a filtros rigurosos (evaluación comercial, análisis económico, revisión estructural y verificación legal) antes de salir al mercado, con la intención de priorizar activos capaces de generar renta y apreciación.
La estructura legal se apoya en contratos mercantiles y en la constitución de fideicomisos donde se inscriben las propiedades, lo que busca separar y proteger los bienes y definir con claridad la administración y distribución de ingresos. El rendimiento de los “ladrillos” proviene básicamente del cobro de rentas y de la plusvalía del activo; la plataforma promueve la inversión con horizonte de mediano a largo plazo y ofrece un mercado secundario para facilitar la compra y venta de participaciones.