La Panter Rosa en "Misión PeligRosa" / Review

Gráficos:
8/10
Jugabilidad:
8/10
Historia:
8/10
Sonido:
8/10
Lo mejor: el guión y los diálogos


Lo peor: baja complejidad


¿Cómo sabemos que un juego nos marcará dentro de unos años? Cuando sin duda alguna, se reconocen los síntomas de la nostalgia y volvemos a jugar a aquel videojuego del cual tenemos una idea más o menos lejana, pero que tanto disfrutábamos. Podría centrarme en múltiples aspectos de este juego, pero destacaré uno por encima de todos, que es el que me ha llevado a volver a caer en el magnético poder de esta aventura año tras año, y es disfrutar de la riqueza de los diálogos que se establecen con los personajes pertenecientes a cada país que visita la Pantera. Personalmente pienso que el trabajo de los guionistas de este juego es brillante, ya que han conseguido aquello tan difícil llamado apto para todos los públicos.

En la infancia divierte la música, la ambientación, la trama principal, o simplemente el hecho de estar frente a una pantalla viendo dibujos animados controlados por nosotros. Sea por el hecho que fuere, este juego ha sido disfrutado por muchas personas que, años después, consiguen recordar con cariño esta aventura gráfica. En el instante en el que nos enfrentamos a las mismas situaciones, con unos añitos de más, pueden ocurrir dos cosas: desencanto ó redescubrimiento. Sí, redescubrimiento ¿No os ha pasado muchas veces que veis una película de pequeños y luego al ser mayores, entendéis el argumento de la película? O quizás, un libro, que al releerlo con una distancia prudencial, entendemos muchas cosas que en su momento, pasaban totalmente desapercibidas. Ese es el encanto de retroceder al pasado, mediante la máquina del tiempo que son los videojuegos de infancia y ver, que habían cosas que estaban esperando a que fuéramos mayores para ser descubiertas.

Eso nos ha pasado a todos. Eso me pasó a mí con la aventura gráfica de la Pantera Rosa.

Es una misión muy especial, por eso he llamado a mi pantera más especial, ¿quiere tomar un brebaje especial?

Esas palabras son el inicio de una trepidante aventura que traspasa fronteras, culturas y creencias. La Pantera Rosa es la encargada de velar por la seguridad de los niños y niñas que disfrutan de unas vacaciones en el campamento de verano “Chilly Wawa”, un punto de encuentro multicultural en el que el objetivo es dialogar por la paz mundial.

 -Esta misión no le reportará gloria alguna; el trabajo, trabajoso, las horas, largas -al menos de una hora-, las noches...oscuras.

Como buena aventura gráfica, lo que nos encontraremos en esta primera entrega de la Pantera Rosa, son grandes dosis de diálogos e interactuar con el entorno. Desde un principio, la trama principal nos sitúa en un escenario en principio idílico, pero que poco a poco irán surgiendo problemas que tendrá que solucionar el protagonista. Básicamente la Pantera Rosa se convierte en un recadero de los personajes que se va encontrando, a cambio de ello, le ayudarán a cumplir su misión, aún que tenga que atravesar las situaciones más inverosímiles, como por ejemplo ganar una batalla de rap contra un lacayo de una mansión para poder acceder a ella:

Hola, Pantera, que tal va todo? Respondo y no me callo de ningún modo y aburro más que el NO-DO.

La adaptación y el doblaje al castellano ha sido un trabajo excelente en esta aventura gráfica, en la que no se han dudado insertar elementos muy representativos de nuestro folklore. Desde esa clara referencia al NO-DO (recordad que el NO-DO fue aquel noticiero que se proyectaba de forma obligatoria en los cines españoles durante el régimen franquista, que duró hasta el 1981 de manera voluntaria) Hasta la canción que nos explica el sistema de castas de la India ¿Qué sabríamos nosotros con 6 años, del NO-DO? ¿Y de las castas? Pablo Iglesias en el '96 estaba estudiando todavía políticas en la Complutense de Madrid. Esas constantes referencias culturales y sociales, con un claro mensaje de libertad y entendimiento global, se antojaban incompletas, porque éramos demasiado pequeños como para entender la complejidad que encerraban algunas retorcidas conversaciones.

-Puede que lo que te vaya a preguntar te parezca una estupidez, pero... -¿Que si tengo una lampara mágica? Acabas de ver “Aladdin” en el cine y estás buscando tu genio particular ¿verdad? ¡Bienvenido a la realidad, no hay 3 deseos ni la “Disney” sólo teteras de bronce y un sol de justicia!, ¿Qué quieres comprar?

 

Conversaciones que logramos entender en todo su esplendor cuando logramos tener una cierta madurez y algunas nociones más acerca de la vida. También nos damos cuenta del rol de la Pantera Rosa en esta historia, que es la de complacer, al fin y al cabo, los caprichos de los niños en el campamento Chilly Wawa. El leitmotiv de los viajes que realiza el protagonista tienen que ver con los problemas de un niño/a en concreto durante la estancia en el campamento. A raíz de esos problemas, la Pantera Rosa se dirige sin dudarlo dos veces al país de origen de ese niño/a en un cómodo jet privado y se sumerge en la cultura, para poder solucionar la contrariedad ocasionada.

-¿Desea ver la película que vamos a proyectar, señor? -¿Qué película proyecta? -Rocky 69 *monja en Harley*.

 

Bajo ese pretexto de inmersión cultual, nos adentramos en los frescos diálogos con la gente del lugar, la cual habremos de ayudar de algún modo para poder llegar a nuestro fin, ya sea encontrar a los parientes del niño/a en cuestión o realizar una tarea encomendada por el mismo/a. Eso sí, cuando encontramos a los parientes de los chavales, nunca aciertan el nombre correcto del campamento Chilly Wawa, asignando nombres cada vez más absurdos: “Chilly Can Can de chicos listos” según el tío de un niño, “Willy Chacha” dice una madre en Bhutan, “Beber Wawa” asegura otro padre en Australia.

 

Cada país que visita la Pantera Rosa, ya sea Reino Unido, Egipto, China, Bhutan, India o Australia, es una oportunidad para conocer la vertiente más didáctica del juego, que siempre tiene disponible información sobre el país de destino, y si lo de leer no era algo muy atractivo, cada país tenía su propia canción -más o menos pegadiza- que explicaba algo muy representativo del lugar. Se ponen de relieve aspectos importantes del país como la política, historia, cuestiones de género y cultura. Quizás esta es la parte que más disfrutamos cuando volvemos a jugar 10 años después de la primera vez. El vendedor de lámparas de El Cairo, harto de ser víctima del cliché de Aladdín, advierte a la Pantera Rosa de que no tiene lámparas mágicas y que la Disney es un fraude. A su lado, para colmo, un vendedor de alfombras responde a la Pantera Rosa de forma muy inteligente y aguda: “Las alfombras que vuelan son más caras”. En la pared de un hogar proletario de China, cuelga la imagen de Mao Zedong, cuyo rostro identifica rápidamente el protagonista rosa. Bhutan es mostrado como un lugar con unas férreas tradiciones, reticentes al progreso occidental capitalista, en el cual la Pantera Rosa tiene que ganar una competición de tiro con arco sin flechas. En vez de eso, hace puntería con una gallina como flecha, que previamente ha sido intercambiada por un crucigrama. En la India, se hablará de la jerarquización y desigualdad social -el famoso sistema de castas-, en la que se incluye el estatus de la mujer. “Estuve en el reparto original de Los Miserables” le confiesa un hombre mientras se baña en el Ganges a la emocionada Pantera Rosa, después de haberle contado la triste historia del Taj Mahal.

Como vengo diciendo, cuestiones que quizás no apreciamos en nuestra tierna infancia, pero sí en la edad adulta. Aún que si tuviera que elegir el mensaje más potente que nos lanza el juego -uno de muchos como ya podéis haber visto-, es el el speech de un nativo australiano que se encuentra a la Pantera Rosa en el océano después de saltar en paracaídas desde el avión.

-Mi pueblo siempre le ha tendido la mano a los hombres blancos y ellos a cambio nos han traicionado. -¿Y al hombre rosa? -Nunca hemos tenido rosa. -Prometo no causarle daño alguno a tu gente. -¿Ni dioses malignos tampoco? -¿Dioses malignos? -Cigarrillos, alcohol y reposiciones de los “Vigilantes de la playa”.

 

Pero hay más. Una vez la Pantera ha llegado al poblado koori, los integrantes le ponen al corriente de la terrible situación que vivieron cuando la colonización británica llegó a sus tierras en 1788 portando enfermedades, masacrando, esclavizando, desplazando y disminuyendo su población. Se palpa un mensaje anticolonialista muy fuerte y directo, casi con un tono de protesta. En este caso en especial, el padre del niño australiano, muy consciente de la suerte que corrió su pueblo siglos atrás cuenta que no está nada de acuerdo con la idea de que su hijo quiera integrarse en un ambiente occidentalizante, ya que significa unirse a las filas del enemigo.

Humor, indignación, denuncia social y descubrir nuevos horizontes son los ingredientes que han hecho que la aventura gráfica de la Pantera Rosa sea un juego de una vigencia aplastante, que encierra mil mensajes ocultos a la espera de que conecten con nuestro conocimiento en algún momento de nuestras vidas. Aquí queda otra vez demostrado, que los juegos, no son sólo para niños y niñas.

"No te puedes ir, ya he encargado tu redecilla del pelo"

 

Tamar Mejías

Tamar Mejías

Clase: Dunmer desteñida
Profesión: Frikipensadora con especialización en el estudio de la pintura flamenca del XV y maestría en folklore casposo español.
Racial: +2 en resistencia al vino Don Simón y las calumnias.

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